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Nuevas fuentes de información aplicadas a la resolución de problemas de traducción

Introducción

En el presente trabajo presento un análisis de los medios con los que cuenta en la actualidad el traductor para hacer frente a los problemas que son inherentes a su trabajo. Propongo, además, hacer una reflexión acerca de la necesidad de desarrollar un espíritu crítico para abordar las dificultades que plantea la traducción, en general, y la traducción jurídica, en particular.
A ños atrás, a fin de resolver problemas de tipo terminológico, el traductor se veía obligado a recorrer varias bibliotecas para consultar distintas fuentes que le permitieran dar una solución satisfactoria a esos problemas. Esto se debía a que las obras que podía consultar en la comodidad de su lugar de trabajo, por numerosas que fueran, siempre resultaban limitadas. Con la llegada de Internet esta situación cambió en forma radical. Ahora sí es posible tener todas las fuentes de consulta al alcance de la mano con solo sentarse frente a la pantalla de la computadora. Pareciera ser un sueño hecho realidad. Mediante el acceso a distintos sitios de la red contamos con fuentes bibliográficas no solo a nivel local sino también internacional.
La globalización que viene de la mano de Internet permite que tengamos el mundo entero en nuestras manos. Sin embargo, es necesario que usemos esta nueva herramienta de trabajo con mucha cautela y sentido común. Pues, si bien todo lo dicho es fácilmente comprobable, también es cierto que el sueño puede convertirse en pesadilla y el nuevo invento, transformarse en un monstruo que se vuelva en nuestra contra y nos haga trizas.

INTERNET COMO FUENTE DE INFORMACIÓN

No todo lo que circula por Internet es información confiable, legítima y veraz. Según Peter Newmark (1998), “translation is a truth-seeking activity”. Esta búsqueda de la verdad nos obliga a desarrollar mecanismos que nos permitan discernir qué datos podemos recoger confiadamente y cuáles debemos descartar, separando así la maleza del trigo.
En primer lugar, resulta fundamental que podamos evaluar si el sitio de consulta es confiable. Un buen parámetro de evaluación  podría consistir en investigar si se trata de un sitio oficial con el aval de algún organismo nacional o internacional que corresponda a una entidad autorizada en la materia que nos ocupa.
En segundo lugar, podríamos realizar un análisis estadístico que nos permita estimar la frecuencia de uso del término que originó nuestra consulta. Una búsqueda rápida utilizando un metabuscador nos permite saber tan solo en minutos, la cantidad de veces que figura ese término en la red.
Profundizando aún más la búsqueda, deberíamos interesarnos por el carácter regional del término en cuestión. Así como pudimos determinar la frecuencia de uso del término, también podemos establecer el país de origen de las distintas páginas, sitios o portales en los que aparece usado ese término. Este dato es de especial importancia para el traductor. Pues, el color local del término nos permitirá decidir si lo elegimos o no para incluirlo en nuestra traducción, teniendo en cuenta al destinatario - potencial o real - del texto meta.

FOROS DE CONSULTA Y DEBATE

Otro recurso que siempre ha utilizado el traductor para esclarecer y resolver problemas de traducción, en especial aquellos de índole técnica, es la consulta con especialistas. Este recurso, aun vigente en la actualidad, adquirió características inesperadas con la llegada de Internet. La modalidad de consulta antes implicaba reunirse con el experto en la materia o contactarlo por teléfono para disipar dudas y - por qué no decirlo – importunarlo y molestarlo hasta el hastío, llevándolo al borde de la locura y obligándolo a escabullirse ante la posibilidad de una nueva pregunta de nuestra parte.
Esta situación ahora se ha simplificado enormemente gracias a la creación de foros de debate en los que esos mismos especialistas que antes consultábamos en persona o telefónicamente y muchos otros de gran prestigio, ya no solo del plano local sino también internacional, están más que dispuestos a mostrar con merecido orgullo cuánto saben acerca del trabajo que desarrollan o de su área de estudio o investigación, lo cual obviamente redunda en nuestro beneficio. Una vez más podemos llegar a la solución perfecta a nuestro problema y sin movernos de nuestra silla.
Sin embargo, también este recurso constituye un arma de doble filo y por eso resulta imperioso resaltar la necesidad de nuestro espíritu crítico para poder evaluar si el aporte del especialista es bueno o no. Ya lo señalaba Platón en la República haciendo alusión al criterio de autoridad. En el siguiente diálogo en el cual Sócrates y Polemarco especulan acerca de qué es la justicia, Platón pone en tela de juicio la validez del criterio de autoridad para fundamentar argumentos:

  • ¿No consiste, pues, la justicia en decir la verdad y en devolver a cada uno lo suyo?
  • Consiste en eso, Sócrates –dijo Polemarco, interrumpiendo-, si hemos de dar crédito a Simónides (...)
  • Y bien (...) infórmame acerca de lo que dijo Simónides, acertadamente según afirmas, respecto a la justicia. (Platón, 1972:102)

            Esta enseñanza de Platón nos lleva a tomar conciencia de cuán importante es que podamos fundamentar cada una de las soluciones que proponemos al realizar nuestro trabajo. El criterio de autoridad por sí solo no basta para sustentar nuestras decisiones. Hoy más que antes debemos tener en cuenta que el especialista, al igual que nosotros, ahora también se sienta frente a su computadora y, ya sin traje ni corbata sino en piyamas, responde a las consultas desde la comodidad de su casa. Resulta fundamental entonces que exacerbemos nuestro espíritu crítico y con rigor digno de un buen científico podamos distinguir cuándo el especialista está haciendo un aporte bien fundado y cuándo está dando una mera opinión.
No obstante, aunque seamos conscientes de que debemos ser cautelosos con la información que recibimos e incluso descartar muchas de las respuestas que obtenemos a nuestros interrogantes, es necesario reconocer que la posibilidad de contar con el intercambio de ideas que se produce en estos foros de debate es de una riqueza inigualable.

UNA EXPERIENCIA PERSONAL

A modo de ejemplo, procedo a contar algo que me ocurrió al tratar de resolver un problema terminológico.
En cierta oportunidad, me habían encargado la traducción al inglés de un párrafo muy corto (aproximadamente 50 palabras) sobre sistemas de riego de cultivos. En una oración mencionaban la frase “variedades apirénicas”. Sin saber qué significaba la palabra “apirénicas” procedí a investigar. Una primera consulta bibliográfica (Diccionario de Uso del Español de María Moliner) me llevó a descubrir que el término no estaba registrado en nuestro idioma. Procedí a buscarlo en inglés (Webster’s Third New International Dictionary) y, con asombro, descubrí que el término tampoco aparecía registrado. Consulté una fuente bilingüe (Simon & Schuster’s International Dictionary) y la palabra no figuraba ni en inglés ni en español. Una consulta rápida en Internet (http://www.google.com/) arrojó como resultado solo cinco referencias en inglés que remitían en realidad al mismo trabajo, el cual cito a continuación. Considero necesario señalar que han pasado dos años del momento en que realicé esta consulta en Internet. Una búsqueda actual tanto en inglés como en español arroja muchísimos más resultados, en los cuales los términos “apyrenic” y “apirénico/a” se usan de manera corriente. Esto sirve como indicador de la rapidez con la que se incorporan nuevos términos en los distintos idiomas.

“CONSTRUCTION OF A LINKAGE MAP FOR APIRENIC TABLE GRAPES AND IDENTIFICATION OF MARKERS LINKED TO SEEDLESSNESS
Kattina Zavala1 , Nilo Mejia1 , Boris Sagredo2 , Patricio Hinrichsen1

1 INIA, Exp. Centre La Platina, Casilla 439-3, Santiago, Chile
2 INIA Exp. Centre Remehue, Casilla 24-0, Osorno, Chile

With the purpose of assisting a table grape breeding program developed at INIA, Chile, a linkage map is being prepared based on dominant and codominant markers. For this purpose, the crossing Ruby Seedless x Thompson Seedless was chosen, with 250 segregants on the field. Of this population, 174 plants were initially selected, but 46 were self-pollinated (ca. 25%), as determined by SSR markers, resting 127 authentic segregants that were used for the map. A total of 50 SSR, 150 AFLP and 30 RAPD polymorphic markers have been identified and are being used to prepare a ligation map using Mapmanager. A chi2 test detected 120 markers adjusted to the 1:1 ratio, with almost half corresponding to each parent. In addition, a smaller number of markers segregated 3:1 and some others exhibited distorted segregation. Because of the small number of markers, only 13 and 11 linkage groups have been identified for each parent, using SSRs as anchor markers. In a second part of this work, aimed to identify markers linked to seedlessness, four groups of seedless or seeded phenotypes (five genotypes each) were used in a BSA approach. After 350 RAPD primers tested, 10 candidate markers were identified, but only five bands were consistently present or absent in all genotypes of each group. In cloning and sequencing these bands, we expect to develop new PCR-SCAR markers that could be useful to follow the seedless character in progenies coming from any of these two or other parents”.

Puesto que la referencia citada no me permitía comprender cabalmente el significado del término en cuestión y en Internet no encontraba ninguna referencia en español, decidí hacer una consulta en http://www.medtrad.org/, foro de gran prestigio internacional que, si bien se dedica a la traducción médica, está integrado por miembros que consideré podrían orientar mi búsqueda hasta el momento infructuosa. Al poco tiempo de enviar la consulta ya se podía contar con algún indicio que permitía encauzar la búsqueda. Así lo demuestra la siguiente cita:

Para mí que se trata de uvas sin pepitas o uvas aspermas (seedless variety),
quizás proviene del francés «raisin apyrène». (Saladrigas, Archivo MedTrad: mensaje # 21632).

Con el correr de las horas, las respuestas que se iban acumulando en la casilla de correo electrónico permitían constatar si la decisión tomada en relación con la opción léxica era acertada o no, pudiendo incluso verificar si las soluciones ya propuestas eran válidas, mediante la consulta de las distintas fuentes que algunos miembros del foro aportaban como referencia.
A mi modo de ver, absolutamente todos los aportes realizados en esa oportunidad permitieron develar el misterio. Incluso las falacias basadas en argumentos erróneos fueron valiosas, pues despertaron el interés en el debate de otros miembros del grupo que hasta el momento no habían participado y, movidos quizás por la respuesta desatinada, se solidarizaron y propusieron una alternativa más acertada a fin de corregir el error. Al respecto véase el siguiente intercambio:

No he oído nunca el tal adjetivo "apirénico", pero la lógica me dice que debe de significar algo así como "que carece de pireno (o de pirenos)". Tampoco sé exactamente qué pueda ser un pireno, pero huele a compuesto químico a la legua (de hecho, el benzopireno es muy conocido). (Navarro, Fernando; Archivo MedTrad: mensaje # 21633)

Contrariamente a Fernando, a mí la lógica me dice que, en este contexto, "apirénico" no puede significar "que carece de pireno (o de pirenos)". El pireno es un hidrocarburo aromático policíclico (HAP) tóxico, de fórmula empírica C16H10, del que deriva toda una serie de compuestos, los pirenos. Los HAP son productos de la combustión incompleta de sustancias orgánicas (calefacción, incineración, procesos industriales, craqueo del petróleo, etc.). Se hallan presentes en los vegetales en concentraciones ínfimas (indetectables o trazas), salvo en caso de contaminación ambiental. El enzo(alfa)pireno es el más conocido de los pirenos, puesto que se trata de un potente cancerígeno. Por lo tanto, todas las uvas son naturalmente apirénicas" (con el sentido "sin pirenos") y cuando accidentalmente no lo son, son impropias para la alimentación.
Coincido con María Verónica en que, en este contexto, "apirénico" significa probablemente "sin pepitas", como en francés ("pyrène/apyrène"). En la referencia que copió Gabriela hablan precisamente de "seedlessness". (Filgueira, María Claudia; Archivo MedTrad: mensaje # 21636)

El alcance de esta modalidad de consulta es tal que, en esa ocasión, uno de los miembros del grupo pudo incluso contactarse en forma directa con uno de los autores del trabajo encontrado como referencia y así obtuvo de boca del propio autor la definición del término “apirénico” que se cita a continuación:

Conversé con el autor Nilo Mejía y me dio la siguiente explicación:
Apirenia (apirénico): se refiere a la ausencia de semilla palatable. Esto significa que las semillas de la uva son muy pequeñas y blandas que al comerlas no se sienten. Espero que esto les ayude. (Bocic, José; Archivo MedTrad)

Un análisis retrospectivo nos lleva a descubrir que había elementos en la referencia encontrada en un principio que permitían resolver el problema. El uso en el título del trabajo de los sufijos de negación a- y –less de las palabras “apirenic” y “seedless” respectivamente nos lleva ahora a pensar que existía una conexión entre ambos términos. Pero claro, es mucho más fácil determinar de qué murió el paciente en el momento de la autopsia. Por suerte este acceso inmediato a especialistas destacados, dispuestos a investigar a la par de uno y a aportar cuánto saben para resolver problemas terminológicos, permite que podamos atender al paciente antes de que sea demasiado tarde. 
La riqueza y abundancia de ideas, argumentos y fundamentos que se suscitaron en tan solo 24 horas es más que elocuente. Sin embargo, el ejemplo presentado no es de ninguna manera único. La experiencia se repite en otros tantos foros en los que se producen intercambios similares a los presentados aquí. En la actualidad son al menos 600 los foros de debate sobre distintos temas de interés que prosperan en la red, lo cual cambia en forma drástica nuestra modalidad de consulta en cuanto a la posibilidad de contactar a especialistas de las más diversas disciplinas. La posibilidad de acceder a estos foros de debate y contar con ellos como herramienta de trabajo nos permite tomar decisiones con mayor amplitud de criterio.

VERDADERAS BASES TERMINOLÓGICAS

No obstante el elogio de los foros de debate realizado hasta ahora, presentarlos como meros foros virtuales no es hacerles plena justicia. La mayoría de ellos cuentan con archivos en los que se van almacenando todos los mensajes intercambiados. Esta recopilación de mensajes a veces se hace en forma automática, pero otras veces hay detrás de ella un grupo humano que se toma el trabajo de sistematizarlos y organizarlos por tema. Esto constituye una base de datos en sí misma que también sirve como fuente de consulta y agiliza el trabajo del traductor.

LA PARTICULARIDAD DEL TEXTO JURÍDICO

Todo lo dicho hasta el momento con respecto a la traducción en general es también aplicable a la traducción de textos jurídicos, con una salvedad. A las fuentes bibliográficas, ya sea en soporte papel, soporte informático o de acceso en línea, que se usan habitualmente para la traducción literaria, técnica o científica, es preciso agregar para el caso de la traducción jurídica el uso de documentos originales o documentos tipo. Por consiguiente, el traductor de textos jurídicos no solo necesita fuentes de información sino también de documentación.
Uno de los rasgos que caracterizan al texto jurídico es el uso frecuente de frases hechas y fórmulas fijas, las cuales - nos recuerda Borja (2000:169-170) - “conviene traducir según la fórmula convencional en la lengua término. Estas equivalencias no se encuentran en los diccionarios pero sí en los documentos paralelos”.
Parafraseando a Borja (2000:171-172), podemos decir que existe en la actualidad una tendencia a la normalización de toda clase de documentos. La Organización Internacional de Estandarización (ISO, por su sigla en inglés) es prueba del esfuerzo realizado por alcanzar la normalización y, por consiguiente, constituye una valiosa fuente de documentación para el traductor de textos jurídicos.

RECURSOS EN INTERNET PARA LA TRADUCCIÓN JURÍDICA
           
Según Borja (2000:167), “la práctica profesional de la traducción jurídica demuestra que el traductor no puede tener un conocimiento exhaustivo de todas las ramas del derecho, de todas las figuras jurídicas, ni de todas las posibles consecuencias legales de los distintos documentos. Estas circunstancias obligan al traductor jurídico a dominar las técnicas de documentación del campo temático del derecho”.
Al igual que el traductor técnico-científico, el traductor de textos jurídicos puede recurrir a Internet para consultar sobre temas de derecho e incluso encontrar modelos de documentos y textos legales auténticos. Asimismo, puede participar en foros de debate y de consulta especializados en derecho en general o en sus distintas ramas. Considero imperioso repetir, sin embargo, lo ya dicho con respecto a los foros en cuanto a la información suministrada, la cual debe cotejarse para verificar su validez.

BASES DE DATOS LEGALES

El cambio observado en los últimos años en relación con el manejo de la información en diversos ámbitos, también se observa en el ámbito judicial. Borja (2000:173-174) habla de “una verdadera explosión de las bases de datos legales, ... [las cuales] constituyen una herramienta de trabajo de gran valor para el traductor jurídico, que puede extraer de ellas información bibliográfica o textual”. ECHO, el servidor de la Unión Europea que se encarga de distribuir las bases al público en general, cuenta con una serie de bases de datos de interés para el traductor jurídico. Ellas son EURODICAUTOM, EURISTOTE, JUSLETTER, CELEX, por mencionar solo las más importantes.   

A MODO DE CONCLUSIÓN

El acceso a la información con el que cuenta el traductor en la actualidad torna precaria la manera en que el profesional de la traducción encaraba su trabajo años atrás.
Si antiguamente tenía como recursos terminológicos los diccionarios, enciclopedias, glosarios, tesauros y demás bibliografía que podía tener en su lugar de trabajo, sumada al material bibliográfico al que pudiera tener acceso a nivel local, los recursos con los que cuenta ahora parecieran ser ilimitados. Si antes tenía la suerte de conseguir a un especialista que disipara sus dudas de índole técnica, ahora puede presenciar en forma virtual cómo todo un grupo de especialistas intercambia argumentos y opiniones. Si años atrás las fuentes de información y las bases de datos a las que podía acceder el traductor eran escasas, ahora hay cientos de ellas. Lo que antes le llevaba horas de esfuerzo, ahora le insume unos pocos minutos de su tiempo. Eso sí, es fundamental que el traductor dedique gran parte de ese tiempo extra en actualizarse para no quedar a la saga del avance tecnológico.
He restringido este trabajo a las fuentes de información, pero no debemos olvidar que existen además nuevos recursos tales como herramientas de traducción asistida por computadora (CAT Tools), bases de datos que puede desarrollar el propio traductor usando programas como Access de Microsoftâ, herramientas informáticas de procesamiento terminológico como Multiterm y las memorias de traducción de programas como TRADOSâ, DejaVù y Wordfast. Dominar estos recursos constituye todo un desafío para el traductor de hoy.
Según Toffler (1985:147), “Conectados con Bancos [sic], tiendas, oficinas públicas, con las casas de los vecinos y con el lugar de trabajo, estos computadores [sic] están destinados a remoldear no sólo toda la actividad comercial, desde la producción hasta la venta al por menor, sino también la naturaleza misma del trabajo, e incluso la estructura de la familia.”  A la luz de todo lo expuesto, resulta indudable que la naturaleza del trabajo del traductor ha cambiado de manera rotunda.
El hecho de que exista una nueva forma de encarar nuestro trabajo con mayor acceso a la información, mayor contacto con profesionales idóneos, la posibilidad de resolver problemas con mayor rapidez y una amplia gama de herramientas destinadas a facilitar nuestro trabajo, lleva a su vez a que tomemos conciencia de la necesidad de generar un mayor compromiso personal y profesional por nuestra parte con la tarea realizada.
María Gabriela Caruso
Noviembre de 2004
BIBLIOGRAFÍA

Borja Albi, Anabel
2000     El texto jurídico inglés y su traducción al español, Barcelona, Ariel, pp. 167-181.

Ecco, Humberto
1995     Cómo se hace una tesis, Barcelona, Gedisa, pp. 163-193.

Google [en línea]. http://www.google.com/

MedTrad [en línea]. Directora actual: Dra. Ana María Giordano <giordano@fibertel.com.ar>. Foro de traductores profesionales de biomedicina (1999): Lista de discusión <medtrad@listserv.rediris.es>. Archivo de los mensajes # 21627, 21630, 21632/3/4, 21636, 21642/3/4, 21646,  publicados en octubre 10/11 de 2002 en: http://www.medtrad.org/ en el servidor http://groups.yahoo.com/group/medtrad

Merriam-Webster
1961     Third New International Dictionary, Springfield, MA, Merriam-Webster Inc. (1986 ed., Merriam-Webster Inc.)

Moliner, María
1986     Diccionario de uso del español, Madrid, Gredos.

Newmark, Peter
1998     “Translation and Civilization: The Third Realm”, comunicación oral del autor en II Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación organizado por el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires, 23-25 de abril de 1998.

Platón
1963     República (Traducción directa del griego de Antonio Camarero), Buenos Aires, Editorial Universitaria de Buenos Aires. (6ª ed., 1972, Editorial Universitaria de Buenos Aires).

Simon & Schuster
1973     International Dictionary, Nueva York, Simon & Schuster Inc.

Toffler, Alvin

1980     La Tercera Ola (Vol. 1) (Traducción del original The Third Wave por Adolfo Martín), Madrid, Ediciones Orbis. p.147

La traducción es una actividad que procura hallar la verdad.

“Se ignora a cuál de las obras que no se han conservado de Simónides pertenece este pasaje”. La presente nota figura en Platón, República (1972:138).